Cómo conseguir una buena llamada con mi perro

¿Llamas a tu perro en casa y te hace caso, pero cuando está en el parque parece que no te escucha?

¿Tu perro prefiere estar jugando u olisqueando por ahí antes que ir contigo?

¿Cuando llevas a tu perro al parque y le sueltas, se va corriendo como un loco, sin control?

¿No sueltas nunca a tu perro por miedo a que se pierda, porque no te hace caso?

¿Llamas a tu perro ochenta veces hasta que viene? ¿O eres de los que se va corriendo detrás de él para poder ponerle de nuevo la correa?

Si te has sentido identificado o identificada con alguna de estas situaciones, tengo que decirte que, sin querer, algo estás haciendo mal.

| 5 errores que cometemos en el día a día con nuestro perro

Empezar a educar a nuestro perro correctamente

Lo primero de todo es entender que nuestro perro no desobedece porque quiere. El motivo por el cual no nos hace caso es porque no le hemos enseñado bien y, por tanto, no entiende lo que le estamos pidiendo.

Error nº 1: regañar a nuestro perro cuando por fin acude a la llamada

Primer consejo de todos: NUNCA regañes o castigues a tu perro cuando consigas cogerle después de haberle llamado tropecientas veces, o después de haberle perseguido, o tras haberle esperado 20 minutos, por poner algunos ejemplos.

Si regañas a tu perro en estas situaciones, él no será capaz de entender el por qué de tu enfado, pero sí será capaz de percibir las emociones con las que te diriges a él, que son negativas. 

Cuando el perro agacha las orejas, mira hacia otro lado, se encoge, etc. no es porque entienda que ha hecho algo mal. Estos gestos son señales de calma que hace para decirnos que, por favor, le dejemos en paz, que no quiere malos rollos. Él sólo está percibiendo una amenaza en nosotros.

En resumen, nuestro perro no sabe que ha hecho mal en irse o en no venir cuando le llamamos, pero sí entiende que cuando vuelva a estar con nosotros le vamos a regañar. ¿Qué conseguimos con esto? Que nuestro perro no quiera venir, porque sabe que le espera una bronca y mal rollito.

Tenemos que conseguir todo lo contrario, que nuestro perro quiera venir con nosotros, que sepa que le espera algo muy guay a su regreso. En definitiva, nosotros tenemos que ser el mayor proveedor de cosas ricas y de felicidad. 

Error nº 2: no saber cuándo es el momento para ponerle la correa a nuestro perro

Otro de los errores que cometemos y que hace que nuestro perro pase de venir cuando le llamamos es el de, según viene, ponerle la correa

¿A qué perro le gusta ir atado? A nadie nos gusta que nos quiten nuestra libertad. Entonces, si cada vez que le llamamos es para ponerle una correa, es muy normal que no quiera venir.

Es mejor que no siempre que le llamemos sea para ponerle la correa. Y, si se la tenemos que poner, podemos premiarle previamente por haber acudido al llamado, pues la capacidad de los perros de asociar acciones es de tan solo 6 segundos. Por tanto, si le llamamos, viene, le premiamos y luego le ponemos la correa, nuestro perro no asociará la llamada a ir atado, lo asociará a premio.

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Error nº 3: llamar a nuestro perro de forma constante

El último error que cometemos, pero que también es súper importante, es el de llamar constantemente a nuestro perro por todo (o hablarle todo el rato, aunque este melón lo abriremos otro día), porque entonces sí, dejará de escucharnos, y nuestra voz pasará a ser ruido de fondo. Nuestro perro no sabrá diferenciar cuándo es importante atender a la llamada y atender a nuestra voz y cuándo no.

Así que, pasea más en silencio con tu perro y llámale sólo cuando sea necesario.

Qué hacer para conseguir una buena llamada con nuestro perro

Entonces, ¿cómo podemos conseguir una buena llamada con nuestro perro? Con entrenamiento. 

Le enseñaremos un comando que deberá ser único para la llamada y que, al principio, sólo utilizaremos para entrenar. Una vez aprendido lo podremos emplear en casos de emergencia (si se va a comer algo peligroso, se ha ido tan lejos que no le vemos, se está acercando mucho a una carretera o va directo hacia un perro que va atado, por ejemplo).

Como sé que a estas alturas estarás deseando saber cómo puedes conseguir una llamada perfecta con tu perro, te dejo aquí te explico todo lo que debes saber para comenzar a entrenar:

  • Material necesario: correa larga (al menos 10 metros), arnés (mejor en forma de “Y”), riñonera o portapremios (para tener los premios bien a mano, premios que le encanten a tu perro). El ejercicio de la llamada es un ejercicio de mucha dificultad, así que te recomiendo que utilices snacks que estén a la altura y que le flipen a tu perro. ¡Recuerda que no todos los premios para los perros tienen el mismo valor!
  • Comando: tendrás que elegir una palabra que sólo utilices para hacer estos ejercicios. No podrás utilizarla en cualquier otro momento del día. Todos los integrantes de la familia deberán utilizar la misma palabra y más o menos con la misma entonación. Ejemplo: “aquí”.
  • Dificultad: empezaremos practicando este ejercicio en entornos fáciles, sin demasiados estímulos (zona amplia, tranquila, donde no pasen demasiados coches o personas y, por supuesto, que no haya otros perros ni juguetes que le puedan distraer). Según vayamos avanzando, podremos ir añadiendo dificultad, cambiando el lugar por un sitio más concurrido, metiendo elementos distractores, etc.
  • Estructura del ejercicio:
    • Con la correa larga puesta (para que no se vaya por ahí nuestro peludo), le dejaremos que explore y que se distraiga.
    • Cuando no esté pendiente de nosotros, le diremos su nombre en un momento que sea fácil y esperaremos a que nos mire (siempre buscamos el acierto, si le llamamos cuando está muy concentrado en algo encontraremos el fallo y será un error por nuestra parte). 
    • Sólo cuando nos mire, pronunciaremos el comando que hayamos elegido (“aquí”), mientras alzamos las manos con el premio guardado en un puño. IMPORTANTE: si no tenemos su atención, NO DECIMOS EL COMANDO. 
    • Podemos meter apoyos: jalear, dar palmas, dar pasos hacia atrás, correr en dirección opuesta a donde está nuestro perro… Hay que ser llamativos
    • Cuando esté viniendo, retrocedemos unos pocos pasitos para alargar la conducta mientras le decimos lo bien que lo está haciendo (premiar verbalmente). 
    • Cuando esté con nosotros, le haremos una última felicitación verbal (“muy bien, gordi”) y entregaremos el reforzador (premio o juguete, lo que más le mole a nuestro peludito) en posición de sentado, pero sin decir la orden “sienta”. 
  • Repeticiones: no más de 2-3 veces seguidas. Puedes practicar varias veces a lo largo del día y debes entrenarlo todos los días de la semana. Cuantas más veces lo practiques, más rápido avanzaréis. 

Consejos para bordar un entrenamiento con nuestro perro

Y, si quieres convertirte en todo un experto/a, te dejo por aquí también unos tips para que el entrenamiento sea de diez:

  • Utiliza siempre el mismo comando.
  • No quieras correr y probar a practicar el entrenamiento en un entorno más difícil o sin correa antes de tiempo.
  • El ejercicio tiene que tener un 100% de aciertos. Cuantos más fallos, peor será la llamada que tengas con tu perro en un futuro.
  • Toda la familia debe entrenar la llamada para que os haga caso a todos los miembros.
  • Se exagerado/a en decir su nombre y el comando y en los gestos, sobre todo al principio, para que el perro entienda bien lo que le estamos pidiendo.
  • No le acaricies durante el ejercicio ni al finalizar, las caricias en los entrenamientos no suelen gustar a todos los perros y son un elemento distractor. Mejor utiliza los premios o un mordedor/motivador (a no ser que a tu perro sólo le mueva el refuerzo social).
  • Alégrate de verdad cuando lo haga bien, móntale una fiesta para premiarle. No seas tímido/a ni finjas alegría, un perro sabe cuándo eres sincero/a.
  • Sé constante y verás los resultados más pronto que tarde.

Si quieres trabajarlo de la mano de un profesional, no dudes en contactarme. Y si lo estás intentando, pero ves que algo falla, para los entrenamientos y contáctame para ver qué puedes estar haciendo mal y cómo podemos mejorarlo. Recuerda que, cuantos más fallos, peor será la llamada de tu perrete.

¡Ánimo!

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