Propiocepción: ¿qué es y cómo puedo trabajarla con mi perro?

Perro subido en una especie de rampa en un parque dirigiendo su mirada hacia la parte de abajo

La propiocepción es un sentido que se encarga de informar al cuerpo de la posición de los músculos. Esto les permite a los perros ser conscientes de su propio cuerpo, sobre todo de sus patas traseras, las cuales no saben que pueden controlar.

El desarrollo de este sentido repercute en sus capacidades motoras y su agilidad para enfrentarse a este mundo lleno de obstáculos, entre otros aspectos que veremos a lo largo de este post.

En la naturaleza, los perros desarrollaban este sentido ellos solos, pues el propio entorno y la libertad de ir descubriendo todo por sí mismos lo propiciaban. Sin embargo, el hecho de comenzar a vivir en nuestra sociedad, con nosotros, ha hecho que les eliminemos esa posibilidad, por lo que nos toca a nosotros, como tutores, ofrecerles dichos escenarios en los momentos adecuados.

¿Qué pasa si un perro no desarrolla el sentido de la propiocepción? 

Un perro que nunca ha trabajado su propiocepción, comenzará a desarrollar, si no los tiene ya, problemas de autonomía, autoestima, agilidad y, en general, problemas para enfrentar el mundo que le rodea.

Todo esto, sumado a las inseguridades que provoca el propio entorno urbano a muchos perretes, puede hacer que un día normal se convierta en un verdadero reto para nuestros peludos, agotador y frustrante.

Entonces, ¿qué utilidades tiene trabajar la propiocepción con tu peludo?

Podemos hablar de 3 grandes bloques, aunque luego lo desmigaremos en función de la etapa vital en la que se encuentre nuestro perro.

  • Coordinación y equilibrio: mejora la consciencia en la coordinación del cuerpo y su equilibrio.
  • Concentración y memoria: favorece la concentración del perrete y la memoria muscular.
  • Inseguridades: reduce sus inseguridades, ya que se ve, cada vez, más capaz de superar pequeños retos.
  • Además, los ejercicios para desarrollar la propiocepción aumentan el vínculo perro-guía, pues estaremos presentes en todo momento, ofreciéndole nuestro apoyo y compañía, a la vez que pasamos un rato divertido y de calidad juntos.

Beneficios de la propiocepción según la etapa vital en la que se encuentre nuestro perro

  • Cachorros:
    • La propiocepción les ayuda a socializar con diferentes objetos, superficies, texturas y nuevas situaciones mientras se divierten.
    • Mejora la comunicación y el juego con otros perros.
    • Fomenta el que sean más resolutivos frente a situaciones nuevas.
  • Jóvenes:
    • Les ayuda a mantener las interacciones positivas con el entorno y otros perros.
    • Mejora la gestión emocional y la conciencia de su cuerpo, superimportante, ya que en esta etapa su cuerpo se encuentra en pleno crecimiento y sus dimensiones cambian de un día para otro.
  • Adultos:
    • Previene posibles problemas de articulaciones en un futuro.
    • Fomenta el aprendizaje de la gestión emocional y la superación de las inseguridades.
  • Seniors:
    • Ayuda a seguir manteniéndoles en forma, frenando o retrasando las patologías propias de la edad, como la artrosis.
    • Incrementa la seguridad en sí mismos, muy necesario en esta etapa, ya que sus sentidos se van debilitando, haciéndoles sentir más inseguros con el entorno.

Ahora que ya conoces para qué sirve, seguro que estás pensando en cómo poner la propiocepción en práctica.

¿Cómo puedo trabajar la propiocepción con mi perro?

Hay 5 puntos clave que debemos tener en cuenta a la hora de ponernos manos a la obra para desarrollar o potenciar este sentido en nuestro compañero peludo:

  1. La técnica: utilizaremos la técnica de luring, que consiste en tener en nuestra mano comida que le llame muchísimo la atención (por ejemplo, fiambre de pavo bajo en sal) y, manteniendo dicha mano pegada a su hocico, le iremos guiando hacia donde queramos que vaya. En este caso, le intentaremos llevar hacia los obstáculos, con mucha paciencia, para que pueda irlos superando.
  2. Los obstáculos: podemos crear un escenario artificial, con cojines de equilibrio para yoga, cajas de cartón, escaleras, sillas, etc. Pero también podemos utilizar los obstáculos del propio entorno, como los bancos, alcantarillas, poyetes, los diferentes tipos de suelo, vallas… Puedes trabajar un obstáculo de forma individual o hacer un circuito con varios obstáculos, lo que será más divertido tanto para tu perrete como para ti.
  3. A la acción: se trata de hacer que nuestro perro trabaje sus 4 patas, de forma independiente y también conjunta, a través de pequeños “juegos”. Por ejemplo, hacer que ponga sus patas delanteras en una pelota de pilates.
  4. Sin órdenes: es importantísimo dejarles hacer para que aprendan a gestionar sus músculos. Aunque les apoyaremos, animándoles y premiándoles, no utilizaremos comandos, únicamente nos apoyaremos en la técnica de luring, explicada más arriba, para conseguir el objetivo.
  5. Ajusta la dificultad: existen distintos niveles de dificultad y los obstáculos deberán adecuarse a las necesidades y características de cada perrete. Respeta sus tiempos, no hay prisa. ¡Y disfrutad!

Si te interesa este mundo, apúntate al próximo taller de propiocepción, edición especial para perros con miedos e inseguridades.

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